Para todo el año fiscal 2009, que concluirá en marzo de 2010, el gigante japonés estima que perderá 200.000 millones de yenes (1.488 millones de euros), la mitad de lo que esperaba en agosto pasado, y prevé vender 7,03 millones de vehículos, 400.000 unidades más que en su anterior pronóstico.

