La intención del grupo es mantener a todos sus efectivos y retomar el ritmo de producción normal, que ha sido sensiblemente reducida a base de paros técnicos, pero en un escenario "catastrófico que nadie desea", se podría llegar a prescindir de entre 3.000 ó 4.000 trabajadores, indicaron las mismas fuentes.
La crisis financiera, que tanto afecta al sector automovilístico, provocó que las ventas en diciembre cayeran en Rumanía un 55%, a lo que hay que sumar la "inundación de vehículos extranjeros de ocasión" en el mercado rumano.
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