Así lo confirmó el ministro de Economía, Alistair Darling, en una entrevista publicada hoy por el diario Financial Times, en la que precisa que esta propuesta, que ha desatado las críticas en el sector, podría estar lista para el próximo otoño.
Según el canciller del Exchequer, la nueva ley establecerá un estricto calendario para que los bancos simplifiquen sus estructuras y elaboren un plan de disolución, que se ejecutaría en caso de que la entidad se declarase en quiebra.

