En concreto, la entidad presidida por Axel Weber considera que los bancos germanos podrían enfrentarse aún a amortizaciones de entre 50.000 y 75.000 millones de euros por el deterioro del crédito, mientras que podrían amortizar entre 10.000 y 15.000 millones en relación con pérdidas en instrumentos de inversión estructurada.

