La organización internacional que agrupa a los países más desarrollados afirmó que este "fuerte" crecimiento fue motivado principalmente por la caída de la producción real (PIB a precios constantes) como consecuencia de la crisis.
Este incremento de los costes laborales en la OCDE refleja el aumento de los mismos en el sector industrial, donde crecieron un 1,5%, mientras que en el sector servicios bajaron una décima.

