El informe, calificado como "inquietante" por el presidente Barack Obama, afirma, en términos generales, que la inseguridad alimentaria en los hogares en EE.UU. llegó el año pasado a su peor nivel desde 1995.
Las cifras registradas el año pasado constituyeron un aumento sobre los 13 millones, un 11,1 por ciento, registrada el año anterior, y en muchos casos afectó principalmente a los niños.

