La venta de diamantes ha experimentado un fuerte crecimiento en 2010 a pesar de la crisis económica, como consecuencia del "drástico" recorte de la producción mundial desde 2008 y del aumento de la demanda de bienes de lujo en países emergentes.
El desfase entre la oferta y la demanda ha propiciado un aumento de los precios que oscila entre el 2,6% para las calidades más comerciales y hasta el 21% para el género más escaso y de mayor calidad.
