A lo largo de la última década se ha avanzado mucho en la participación de la mujer en el mercado laboral y el porcentaje de empleo femenino ha pasado del 52% en 1998 al 59,1% en 2008, acercándose al objetivo del 60% fijado por la Unión Europea en la denominada Estrategia de Lisboa. Sin embargo, persisten numerosas diferencias respecto al empleo masculino, tanto desde el punto de vista cuantitativo (13,7 puntos porcentuales) como cualitativo, porque los sueldos y el tipo de contrato siguen siendo más precarios en el caso de las mujeres.
