Las autoridades de Francia y República Checa anunciaron planes para investigar los datos que Google recolectó "inadvertidamente" de las redes WiFi en sus respectivos países, con lo que se unen a los ya anunciados por Alemania, Reino Unido y España. De esta forma, crecen las probabilidades de que el gigante de Internet se ve enfrente a sanciones en Europa, según The New York Times.