Ante la presión de mercados y autoridades internaciones, el Gobierno luso no ha dejado pasar el tiempo. A finales del mes pasado anunció que aceleraría su plan de ajuste fiscal y hoy ha dado el visto bueno a las nuevas medidas con las que pretenden estabilizar sus cuentas. Al igual que en España, incluyen recorte de salarios públicos, y además contemplan una subida de impuestos.
El Ejecutivo de José Sócrates ha aprobado medidas adicionales de austeridad con las que pretende recortar el déficit público de su país a 4,6% del PIB en 2011, contra 5,1% estimado anteriormente. Para este año, el objetivo es bajarlo hasta el 7,3% desde el 9,4% actual.
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