En un informe sobre la eurozona, el FMI recalca que se espera que la inflación subyacente permanezca baja en los próximos dos años, ya que el crecimiento de los salarios será moderado, debido al elevado desempleo y a los apretados márgenes de beneficios.
Además, apunta que la volatilidad de los precios en las materias primeras y los cambios en los impuestos indirectos se reflejarán en la evolución de la inflación a corto plazo, pero afirma que no representan riesgos en este entorno.
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