El banco central ruso subira los tipos de interés por primera vez desde que empezó la crisis económica en un intento por combatir la creciente inflación, a pesar de que el crecimiento económico del país no es demasiado alentador y pende la amenaza de desestabilización de los flujos de capital.
La entidad aumentó los tipos en 25 puntos básicos al 8%, a partir del 28 de febrero.