Las ventas al exterior de China -el principal exportador del mundo- crecieron un 2,7% en agosto, un 1% con respecto al mes anterior, pero muy lejos del 11,7% que alcanzaron en mayo. Entonces, Pekín achacó esa debilidad en el crecimiento en buena parte al descenso de la demanda procedente de Europa.
El portavoz del Ministerio de Comercio chino, Shen Danyang, achacó estas perspectivas al aumento del coste de las exportaciones, a un clima desfavorable al comercio y a una caída de la demanda externa debido a la debilidad de la economía global, especialmente en lo que respecta a la crisis de la deuda en Europa.
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